Por que El rugby élite

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jueves, 29 de diciembre de 2011

JUGANDO POR EL LADO CIEGO

El "lado ciego", cerrado, corto o lado estrecho (según lo entiendas mejor) está en todos lados en un campo de rugby, pero solo el jugador verdaderamente intuitivo lo reconoce instantáneamente y reacciona rápido para explotarlo.

Yachvilli (medio scrum de Francia) lo reconoció en el reciente partido de Francia con Inglaterra, como lo hizo Howley y Van Gisbergen en el Munster contra Wasps de la semifinal de la Heineken Cup.

Michael Lynagh (medio apertura de Australia) lo reconocía en cada partido que jugaba y Jonny Wilkinson (medio apertura de Inglaterra) está desarrollando rápidamente la habilidad de Michael.

Usualmente los jugadores clave para explotar el cerrado son ambos medios (#9 y #10), los wines y el fullback, cinco jugadores muy importantes en el cerrado.

Ellos deberían ser jugadores de "cabeza arriba" como oposición a "cabeza baja" o jugadores parpadeantes quienes, antes de tener el balón en sus manos, han mirado rápidamente a sus oponentes y contado cuantos de ellos estaban defendiendo el cerrado con relación al abierto.

Si son verdaderamente listos, ¡quizás hayan incluso anotado mentalmente si se enfrentaban a defensores delanteros o tres cuartos!

La lógica entonces toma el mando. Si los oponentes tienen seis en un lado del origen de la posesión y solo dos en el otro, me parece que tiene que existir una razón de peso para atacar el lado fuertemente defendido. Aun así la mayoría de equipos lo hacen sin pensar. Sospecho que la mayoría de medios esperan hasta tener el balón en las manos antes de tomar una decisión. En nueve casos de diez es demasiado tarde y, tristemente, es una deficiencia muy común.

En vías de explotar el ciego, ayuda comprender que el juego se hace mucho más fácil en el momento en que el portador del balón sobrepasa a los delanteros.

El portador puede ser un delantero o tres cuartos, no es relevante. Puedes usar el ancho completo del campo y atacar desde tu propia veintidós, pero olvídate de este principio fundamental del juego si conlleva mucho riesgo.

Un jugador de "cabeza arriba", además de todo buen entrenador, sabrá que el ciego existe desde el saque de mitad de cancha, scrum y lineout además de los puntos más frecuentes de contacto entre jugadores, el ruck y el maul.

Los jugadores de "cabeza arriba" también reconocen al instante si están recibiendo balones rápidos frente a una defensa desorganizada, o balones lentos donde la defensa esta alineada y en posición, preparada para presionar sobre los futuros atacantes.

Obviamente, los cinco jugadores clave a los que nos referimos anteriormente deberían tener una comprensión telepática de lo que está pasando, y reaccionar frente a cada movimiento de los compañeros.

Al atacar el lado cerrado, usualmente la zona menos defendida, los jugadores deberían atacar el espacio a cada lado de los oponentes y no a los oponentes mismos.

Como Jeremy Guscott hace un tiempo, Will Greenwood y Ben Cohen son maestros explotando el espacio que ha sido creado por la habilidad y deseo de Inglaterra a la hora de transmitir el balón antes o durante el contacto.

Esta estrategia de equipo hace más fácil para los jugadores en apoyo el navegar entre defensores.

A partir de los saques, a menos que sean cortos y al medio del campo, siempre hay inevitablemente un lado cerrado para explotar. A veces es un pase directo del medio scrum al wing o al fullback, a veces del medio scrum a un delantero que carga.

En cualquier caso alguien y, en los ejemplos anteriores, el medio apertura, debería estar creando una distracción en el lado abierto en un intento de pasar inadvertido a la defensa.

Una vez más, esta táctica de distracción en el lado abierto forma parte de cualquier ataque con éxito por el cerrado. Profundizando en ello, una “distracción” es parte vital de cualquier tipo de ataque.

A primera vista, los laterales parecen menos propensos a producir opciones por el ciego, pero si estás jugando contra una primera línea de lateral con jugadores de lento pensar, entonces un saque bajo rápido, o un balón al primer saltador para un compañero que viene de atrás, pueden originar resultados sorprendentemente productivos.

Un lanzamiento largo que es capturado, agrupado, y el balón liberado mientras el maul aún está avanzando, también puede crear opciones por el ciego. Nunca dejes que la oposición piense que siempre atacarás el lado abierto. Mantenles adivinando.

Los scrum son oportunidades muy productivas para ataques por el lado cerrado, inicialmente a través del Nº 8 encadenando con su medio scrum o viceversa, y atacando a derecha o izquierda.

A mano derecha en el campo, un balón del medio scrum para el wing derecho, si este tiene la inteligencia para variar sus líneas de carrera, puede abrir defensas más rápido y fácilmente que un abrelatas (Diagrama N° 1)

Queda a discreción de los medios, wines y el fullback el observar el ancho del ciego de modo que solamente el número óptimo de jugadores lo utilice.

Por ejemplo, un lado cerrado de diez o quince metros es probablemente más apropiado para uno o dos atacantes. Un lado cerrado de veinte o treinta metros te da mayor flexibilidad.

Recomiendo que los entrenadores o bien estén parte del partido observando desde el fondo, o graben su partido desde el fondo. Desde este punto de vista, el espacio, o la falta del mismo, se vuelve obvio.

Tristemente, muchos medios piden una serie de movimientos que no tienen relación alguna con como la defensa a cubierto el campo.

Recientemente vi un partido de primera división en el que se perdieron tres tries, en la primera parte, porque el equipo atacante no se dio cuenta que el lado cerrado de sus "oponentes" estaba totalmente indefenso. Simple y predeciblemente movían el balón de vuelta hacia la defensa que se encontraba al acecho.

Lo más común es ver como se explota el cerrado desde un ruck o maul. Desde un balón rápido, un atacante que recibe un pase plano y golpea el espacio en velocidad puede causar serios problemas para la defensa. Repentinamente la defensa tiene que volverse, y su organización queda alterada.

Defendiendo un ruck/maul o cualquier scrum/lineout en el último tercio del campo, especialmente en el lado izquierdo de los defensores (derecho de los atacantes) requiere una preparación de primer nivel, y disciplina precisa en ejecución.


Kieron Bracken, medio scrum de Inglaterra.
El medio scrum defensor tiene un rol clave en presionar a su número opuesto y/o al número 8 contrario en balón de scrum. Kieron Bracken y Matt Dawson son verdaderos ejemplos de crear caos en la base del scrum por sigilo y cálculo de tiempos.

Atacar un brazo o el balón de un oponente inmediato puede frustrar completamente las intenciones de ataque y causar confusión en la base del scrum atacante.

El wing izquierdo defensor tiene decisiones importantes que tomar en estas situaciones de campo.

¿Se queda fuera y marca a su número opuesto o se mete dentro y toma al primer atacante? La respuesta depende de preguntas como:

1. ¿Puede un scrum defensivo girar a los atacantes y en qué sentido?

2. ¿Pueden el ala izquierdo defensivo y el número 8 ver el balón en todo momento cuando está en el scrum, sabiendo así el momento preciso de cuando abandonar dicha formación?

3. ¿Qué posición están tomando el medio apertura y el fullback en defensa?

Las tácticas defensivas quizás tengan que cambiar, dependiendo de la composición del equipo además de los conocidos puntos fuertes del oponente.

Cualquiera que sea la decisión, los defensores necesitan ser positivos y nunca deben vacilar.

La peor decisión que un individuo o un equipo puede tomar es no tomar una. Vacilar o dudar, usualmente, anota puntos en el marcador de la oposición.

El ciego puede ser uno de los muchos intangibles en un partido de rugby, pero una vez que el concepto se entiende y se utiliza adecuadamente puede traer enormes recompensas.

Es tarea de los medios el reconocer el balón rápido o balón entregado con los oponentes reculando. Esto es por lo que tienen éxito los medios.

Por lo tanto ¡toma el balón lo más plano posible, apunta al espacio, sujeta tus orejas atrás y adelante!

Autor: Don Rutheford, ex Director de Rugby de la R.F.U.
Traducción: Ignacio Martín Goenaga
Adaptación para Argentina: Rubén Ayala
Fuente: www.rfu.com

EL ENTRENADOR DE RUGBY

Hace muchos años que conocemos al autor de este artículo; Miguel García Lombardi. Ex jugador de rugby, se dedicó a través de su profesión de Sicólogo Social a colaborar con muchos equipos de rugby de nuestra Unión en como mejorar la relación entre los integrantes de un equipo (incluyendo obviamente a los entrenadores).

El Entrenador de Rugby: algunas reflexiones sobre su tarea

En estos párrafos vamos a intentar efectuar algunas reflexiones que surgen alrededor de la tarea del entrenador de rugby en la Argentina. Son introducciones a los temas, que de ninguna manera pretenden explicarlas. La pretensión es solamente mencionarlas para tenerlas en cuenta a la hora de enfrentar dificultades o asumir esta tarea por primera vez.
A los efectos didácticos vamos a dividir este trabajo en dimensiones o planos de análisis. Ellos son el entrenador como representante y responsable de un rol institucional (Dimensión institucional); como integrante de un grupo de entrenadores (dimensión integrante u horizontal); y dimensión liderazgo (responsable de un grupo de entrenadores de una división determinada).

Dimensión Institucional

El entrenador representa los valores del club. Por lo tanto es muy importante comprender que ante los otros clubes y ante el resto de la institución a la que pertenece está representando los colores, la historia, los valores y las características culturales de su club. Esta representación obliga a tener en cuenta que hay un Rol Institucional predeterminado y que después habrá una Conducta de Rol, que es la que cada uno desarrollará conforme a su estilo.
Si estos valores están definidos y expresados con claridad, desde su conducta de rol, o sea en el desarrollo de su tarea cotidiana usted los afirmará o negará con los hechos. Si en su club el respeto por el referee y los adversarios es un valor deseado, cada vez que usted protesta un fallo en voz alta estará desvirtuando los valores de su club.
Por el contrario, y por la positiva, enseñando a sus jugadores y público a respetar a las autoridades de los partidos y haciendo usted lo propio, está velando y instituyendo esos valores. Esta es tarea del entrenador.

La Misión institucional del entrenador.

Podríamos definir que la misión de un entrenador, en términos generales es dotar a sus jugadores de los motivos suficientes para que aprendan primero a jugar al rugby y luego a desarrollarse como atletas, para desarrollar el mejor juego que les sea posible. Después, y según los valores de los clubes, esta Misión estará mas o menos acotada. En general, en los clubes de Buenos Aires se valoriza la formación de los jóvenes jugadores como buenas personas, que respeten al adversario, a sus compañeros y a sí mismos.
Teniendo en cuenta esta definición el entrenador tiene un rol básicamente formativo, en un ámbito de competencia.
El entrenador de rugby entrena las capacidades técnicas individuales y colectivas de un grupo de personas que ha elegido el rugby como deporte.
Por lo tanto, no es lo mismo entrenar a un grupo de infantiles cuya elección todavía depende mas del deseo de los padres que a un grupo de jugadores que han hecho de su elección una forma de vida.
Buscaremos entonces las cosas que son comunes a todos los entrenadores, y lo primero que aparece es la capacidad del entrenador de motivar a sus jugadores para que den lo mejor de si, y a que lo hagan en una posición determinada en un lugar determinado.
O sea que el entrenador, lo más importante que tiene que lograr, es encontrar los motivos por los que un jugador desee poner lo mejor de si y dedicarle el tiempo que sea necesario para jugar en determinado puesto de un equipo.
Esta definición entonces pone a la palabra motivación en el eje central de la tarea del entrenador. Sin motivo no hay porque querer mejorar. Y lo que tiene que lograr un entrenador, lo primero que tiene que conseguir, es que los jugadores a su cargo, y los entrenadores que colaboran con él (para que les llegue a los jugadores un solo mensaje), tengan ganas de ser lo mejor que puedan en su lugar, en su rol dentro del equipo.
El entrenador es, desde lo obvio, quién provee las herramientas técnicas y de destreza física necesarias para que el jugador despliegue su mejor juego. Pero como el rugby es un deporte de conjunto, hay que agregarle a esta misión la de lograr que todos logren lo máximo en un equipo. Ese logro es en “este” equipo, en “este” rol o posición dentro de la cancha y no en abstracto. Es el pilar de este equipo, aunque hasta M17 haya sido el 8. es el apertura de este equipo, aunque haya jugado todas las juveniles de full back.
Entonces, la misión del entrenador de rugby es lograr que todos los jugadores de un equipo dado tengan la mejor predisposición posible para entrenar y jugar en la posición que el equipo lo necesite.
Esta ubicación será determinada por el entrenador, así como las tácticas y estrategias a llevar a cabo. El equipo debe estar convencido de que esas tácticas y estrategias de juego son las mejores opciones al momento de ingresar a jugar el partido, ya que son ellos mismos las que deberán sostenerlas y llevarlas a cabo.
Intentando una breve y apretada primera síntesis diremos que la misión del entrenador es orientar a cada jugador y al equipo para que desarrolle el mejor juego posible.

La comunicación

Si tomamos en cuenta que la definición de comunicación es el proceso mediante el cual los seres humanos nos influenciamos unos a otros a través del intercambio de información, emociones y datos, es claro que el entrenador, para poder influenciar positivamente en todos y cada uno de los jugadores, deberá ser un comunicador claro, confiable y previsible, que transmita confianza en los jugadores y que dote del convencimiento necesario a todos y cada uno para entrar a la cancha a jugar un partido.
Para evitar los ruidos en la comunicación, es decir, aquellas cosas que impiden un buen ida y vuelta de los mensajes, o sea que permitan una buena retroalimentación, el entrenador debe comunicar con claridad. La forma de comunicación mas clara es a través de las acciones, no de las palabras. Y si las palabras no acompañan las decisiones y acciones, se corre el riesgo de instalar malentendidos o rumores que generan climas no favorables de trabajo. Si el entrenador dice al inicio de la temporada que van a jugar los que vengan a entrenamiento primero, los que se esfuercen mas y por último los que sean mejores técnicamente, y después no respeta estas reglas de juego poniendo al mas hábil porque viene un partido difícil, esta comunicando confusión primero, descreimiento, falta de confianza en lo que dice y mal humor hacia los que mas se esfuerzan. Esta visión (el partido más difícil es lo que hay que respetar) es corto placista y no construye equipos motivados, numerosos y con ganas de trabajar.

El contrato

La mejor manera de expresar cuales son las expectativas que un jugador puede tener con respecto a su juego en un equipo, es sentar, al inicio de la temporada, las reglas de juego o pautas generales que el entrenador va a observar para definir el o los equipos.
Lo mejor inclusive es acordar con los jugadores los términos de éste texto, que entonces pasaría a ser no solo el decálogo de reglas impuestas por el entrenador, sino el contrato que los jugadores y entrenadores se disponen a observar y cumplir. Por ejemplo, establecer premios y castigos claros por falta a entrenamiento, por amarillas en los partidos (una amarilla son por lo menos siete puntos en contra), por inconducta con el club o los compañeros, etc. No se trata de prever absolutamente todas las decisiones, sino de transmitir una serie de valores que orienten las acciones del conjunto y sobre todo, que todos los jugadores de un plantel sepan que si hacen bien las cosas tienen mas chances de jugar en el mejor nivel que si las hacen mal.
Esto es muy claro en el primer equipo, en donde por torneo un equipo que juega todas las instancias utiliza no menos de 30 jugadores en la temporada, lo que equivale a mantener motivados, entrenados y en las mejores condiciones a por lo menos 35 jugadores, ya que hay que considerar las lesiones. Y para mantener motivados y con ganas de entrenar y mejorar en forma permanente a 35 jugadores hay que lograr que todos crean y comprueben que si se esfuerzan pueden tener premios. Y que si no lo hacen, pueden tener consecuencias no deseadas para su juego.
Esto generará un aumento de la competencia interna, indispensable para que los muy bueno sigan creciendo y los menos buenos no se desmotiven.
Esto no significa que se resigna el triunfo, ya que el deporte por definición implica la posibilidad de ganar o perder. Está pensado justamente para que, en el largo plazo, su equipo tenga muchas variantes. Un buen entrenador trabaja para el próximo partido sin perder de vista el campeonato.
Y esto vale tanto para profesionales como para amateurs.

La Motivación

Ser previsible significa que usted como entrenador tomará decisiones que no sorprenden a sus colegas y jugadores, ya que como escuché alguna vez, son los mismos jugadores los que se “sacan o ponen en el primer equipo”. Lo previsible es que si hacés algunas cosas, es lo mas probable que sucedan x cosas. Hay que tener políticas claras, comunicarlas bien, y ser consecuentes con ellas. Y por favor, su usted no está seguro de poder cumplir con su palabra, por favor no se comprometa a nada, porque las consecuencias de decir una cosa y hacer la contraria son muy malas para la motivación de los jugadores y el clima del grupo.

El Equipo

Un equipo es un conjunto restringido de personas que se conocen, que tienen una tarea en común y que asumen y asignan para desarrollar la misma roles o funciones preestablecidas o espontáneas. Tienen un objetivo común (que es necesario explicitar), desarrollan con el tiempo una forma particular de hacer las cosas (cultura o identidad) que se instalan a través de ritos y creencias extendidas y sostenidas por todos.
El rugby es un modelo muy interesante de lo que puede ser un equipo deseado, ya que la heterogeneidad es inherente al deporte, aunque todos tienen una tarea común. En efecto, un segunda línea es deseable que sea alto, fuerte y seguro de manos, mientras que un medio scrum debe ser ágil, veloz, escurridizo y dotado de une excelente pase. Esta diversidad también es deseable en la faz psicológica, ya que para liderar a planteles numerosos no alcanza con un capitán o el apoyo de su subcapitán. Efectivamente, y siguiendo el modelo de Los Pumas 2007, es deseable generar un subgrupo de conducción que ayude a los entrenadores a saber cómo está el equipo, para desarrollar y trabajar sobre la optimización de las competencias de los jugadores. Estas 7 Competencias o 7 C son las siguientes: confianza, convicción, compromiso. comunicación, cohesión grupal, concentración y control emocional.
Confianza: es muy importante que un jugador mantenga su confianza en su punto mas alto y que la desarrolle conforme a sus posibilidades reales, para alcanzar su más alto grado de eficacia. Saber manejar los errores es básico para mantener la confianza y seguir jugando, ya que el error es parte del juego, y hasta necesario, ya que se equivoca quién hace y arriesga. Del error hay que aprender pero no necesariamente en el partido. Si se puede pensar el error, sin perder la convicción o la concentración en la táctica establecida, bienvenida la revisión durante el match. Pero lo mejor, ante el error técnico o de gesto, es seguir y no quedarse atrapado en éste, porque baja la concentración y la confianza, tanto en uno mismo como en los compañeros. En eso, el entrenador, los colaboradores o los compañeros pueden sumar mucho, ya que si por ejemplo un jugador queda mal por haber cometido un error y “se va del partido” lo mejor es volver a meterlo con una indicación precisa técnico/táctica del juego. Por ejemplo, si falló un tackle, es marcar por donde está atacando el rival. Si dio mal un pase, hablar de cómo se mejora la marca; o las salidas, o cualquier indicación que permita, a través de la comunicación positiva o aseverativa, mejorar la confianza y la concentración de ese jugador y del equipo.
La convicción se refiere al convencimiento necesario que debe tener un equipo antes y durante el partido para jugarlo de tal manera. Si el entrenador plantea el partido de la forma A (patadas parelelas al fondo para que vengan jugando desde atrás), pero ante la primera adversidad el equipo empieza a jugar de manos desde las 10 yardas propias, es porque la táctica no es buena ni mala, sino que no creen en ella y harán lo que ellos creen o consideran mejor. Lo mismo para hacer una jugada entrenada en la semana: de nada sirve que el entrenador la grite desde el costado si el equipo no está convencido y la elige en ese lugar y tiempo. Hay que permitir que el equipo internalice las herramientas propuestas y estar abierto a que desarrollen otras. Los jugadores son los protagonistas, y eso aumenta su compromiso con el partido y con el equipo mejorando la cohesión grupal. Esta es la capacidad que tienen los equipos de estar unidos, de tener claro que cosas se comprometieron y como a llevarlas a cabo. Tener respeto y seguridad en sus compañeros. No es necesario ser amigos, son demasiados en un plantel y pueden ser muy distintos, incluso en edades. Pero cuando entran a la cancha, los 15 tienen que sentir que están jugando con sus hermanos de sangre: son a quienes cuido, quienes me cuidan y quienes permiten que todos desarrollemos nuestro mejor juego. La mayor fortaleza del jugador está en su compañero.
Los entrenadores están afuera de los límites de la cancha y “no juegan más” ni pueden teledirigir a sus jugadores. Es la herida narcisista del entrenador de rugby: bancarse que son otros los que juegan.
El sentirse protagonistas del juego genera en los jugadores un efecto contagio positivo , y los lleva a mejorar la relación con los otros. Si me equivoco y mi compañero me apoya, tomando como modelo de comportamiento a mi entrenador, aumentará la tranquilidad y el clima del equipo para bancar las presiones, por lo tanto voy a estar en una situación de control y no desbordado por las presiones.
Los gritos extemporáneos, las indicaciones permanentes, las protestas a los árbitros por parte de los entrenadores o dirigentes del club generan en los jugadores una baja en su confianza y los desfocalizan y los hacen perder su control emocional, ya que los llevan a pensar en otras cosas y no en lo único que tiene que pensar: el juego. Cuando un jugador empieza a pensar que el referee está cobrando mal, que un rival le pegó a un compañero, o que otro está “arrugando” deja de centrarse, de con centrarse en lo que tiene que hacer y en lo único sobre lo que tiene control absoluto: su rol en el equipo, sus capacidades para las que está entrenado, los deberes y tareas dentro de ese partido o libreto definido. Además de dejar de leer las debilidades tácticas y técnicas del adversario para centrarse en otras cosas que no ayudan a jugar mejor. Todo lo que haga que un jugador deje de pensar en esto en el medio del partido, es decir, en el juego, atenta contra su mejor desempeño.
El entrenador es el principal responsable de que los jugadores den su máximo rendimiento, y para eso cuenta con ellos durante toda la semana. El sábado, o si son juveniles, el domingo, los que juegan son los jugadores. Lo mejor que puede hacer su entrenador es transmitir confianza, tranquilidad y seguridad al equipo para que ellos puedan cumplir su tarea: divertirse adentro de una cancha, desarrollando seriamente el mejor juego individual y de conjunto que les sea posible. Normalmente, si eso sucede, los equipos ganan. Sino es así, es que encontraron a otro que en ese partido jugó mejor.

Autor:M. GARCIA LOMBARDI
Fuente:Entrena Rugby

Métodos para mejorar como jugador

Nuestro juego exige hoy a nuestros jugadores un estado óptimo en todos los rubros: físico, técnico, táctico y mental.
Cada uno de estos aspectos que conforman la totalidad de las capacidades de cada jugador, puede y debe ser entrenado en forma consistente.
Está claro que existen, y en gran variedad, muchos y muy buenos métodos de entrenamiento físico: estos se desarrollan tanto en sesiones con todos los miembros del equipo como en entrenamientos individuales y personalizados, abarcando sus distintas áreas (fuerza, velocidad, resistencia, reacción, flexibilidad, etc,).
En el aspecto técnico, la ejercitación de gestos técnicos es habitual, tanto de modo grupal como individual. En lo referente a lo táctico, cada vez es mayor el desarrollo de entrenamientos que apuntan a estimular la capacidad de resolución y decisión táctica del jugador en cada aspecto del juego.
En lo que aún queda bastante por hacer es en el aspecto mental del jugador. Más allá de la importancia de consolidar un grupo-equipo con su identidad y sus valores propios, de estimular el altruismo irrenunciable que el rugby pide, de buscar la cohesión y de establecer metas y objetivos de equipo, el desarrollo de las destrezas mentales o psicológicas individuales no ha encontrado aún su lugar definido dentro de la preparación de cada jugador.
La falta de tiempo, el aumento en la exigencia de los otros tres rubros, la falta de conocimiento y algunos preconceptos errados derivan en cierta indiferencia ante el trabajo sobre el aspecto mental, que sin embargo es señalado y aceptado unánimemente como muy importante e influyente en la performance de cada jugador.
Aquí mostraremos un método simple y de probado éxito que ayuda a que cada uno, individualmente y en el tiempo del que disponga, pueda mejorar los aspectos mentales de su juego que más necesite.
James Loehr, norteamericano, famoso psicólogo del deporte, ha desarrollado un método casero y fácil. Ken Hodge y Alex Mc Kenzie, psicólogos deportivos de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, han implementado el PST, un método más completo pero muy similar al anterior. Va aquí una muestra muy resumida de una mezcla de ambos.

Paso 1: Diseñar una lista extensa sobre todos los aspectos mentales o psicológicos a considerar.
Aquí van algunos de ellos:
Competitividad Gusto por los desafíos Energía
Resiliencia Concentración amplia Visualización
Competitividad Concentración estrecha Ritualidad
Autoconfianza Receptividad al aprendizaje Motivación
Compromiso Charla interior (self-talk) Madurez
Agresividad Manejo de la frustración Tolerancia
Autocontrol Estabilidad emocional Optimismo
Sentido de equipo Manejo del stress Paciencia
Capacidad de relajarse Actitud de servicio Disciplina
Lenguaje corporal Actitud pre-partido Responsabilidad
Capacidad de comunicarse

Estas son algunos de los aspectos mentales a considerar. Por supuesto, se pueden agregar todos los que se deseen.

Paso 2: Calificar cada uno de los ítems de la lista de 0 a 10. Una calificación de 0 a 4 indica debilidad en esa área; una calificación de 7 a 10 indica fortaleza en esa área.
Aquí hay un punto importante: no siempre es uno mismo el más indicado para calificarse.
La subjetividad innata de cada uno hace que nuestra propia imagen sea siempre más “benévola” que lo que la realidad objetiva muestra.
Muchas veces (la mayoría) conviene que la calificación sea hecha por un amigo cercano y confidente, un compañero de equipo o un entrenador, en definitiva alguien en quien se tenga gran confianza, por ejemplo.

Paso 3: Elegir, para empezar, las cuatro características en las que la calificación haya sido más baja.
Se escriben las cuatro en una hoja de papel y se hace un diagrama en la hoja en blanco. Veamos un ejemplo:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21… 30
Paciencia (3)
Autocontrol (3)
Charla interna (3)
Capacidad de relajarse (3)


Paso 4: Durante los próximos treinta días, estos 4 puntos serán de diaria consideración. Al final de cada día, se anota en la hoja de papel mostrada en el ejemplo:
- un signo positivo (+) si ese día se ha hecho algo útil tendiente a mejorar la debilidad señalada
- un signo negativo (-) si, por el contrario, ese día se ha hecho o ha ocurrido algo que haya empeorado ese aspecto a mejorar
- un signo (0) si ese día no se ha hecho nada sobre el aspecto a mejorar
En este punto es importante señalar algunas cosas:
- No es cuestión de autopresionarse en exceso con esto, pero sí es necesario tener en consideración permanente aquello sobre lo que se quiere mejorar. Es claro que nadie iniciaría este pequeño método si no tuviera un real y genuino interés en ello. Es claro que el mejoramiento nunca viene solo; es uno mismo quien debe producirlo, y es desde ya que requiere un esfuerzo personal y constante.
- Los treinta días bien pueden ser sesenta o la cantidad que se prefiera. No conviene que los plazos sean muy largos, ya que la rutina se transforma en enemigo de los progresos y va disipando el interés y el entusiasmo.

Paso 5: Al cabo de los treinta días, se repite la evaluación. Si se ha mejorado en los términos esperados, se hace el mismo procedimiento para las cuatro características que siguen en orden en peores calificaciones.
Si la mejoría en alguna de los rubros no ha sido suficiente, pueden hacerse dos cosas: una, insistir treinta días más; otra, hacer un nuevo intento para seguir mejorando, treinta días después, como si fuera una nueva tanda de destrezas a mejorar, luego de la segunda.

Quedan algunas consideraciones finales, no por ello menos importantes:

- Es clave para el éxito de este sencillo método que quien lo realice sepa cómo mejorar sus deficiencias. No es que estemos dando eso por sentado, es simplemente que cada destreza mental o personal tiene una forma de ser trabajada o mejorada, y el espacio que tenemos para tratar esto aquí no es muy extenso como para explayarse en cada una de ellas.
Simplificando y por ejemplo: el autocontrol mejora con self-talks adecuadas y palabras “gatillo”, la autoconfianza mejora con concentración y el desarrollo de rituales, la concentración mejora aprendiendo a relajarse y con ejercicios de visualización, la relajación reconoce tres métodos principales fáciles de implementar, y así cada cosa tiene su manera de ser mejorada.
Hay bibliografía muy recomendable al respecto, entrenadores que saben sobre este tipo de cuestiones, bastantes fuentes donde buscar. A quien tiene genuino interés por mejorar estas cosas no le resulta difícil hallarlas.

- También es útil para el buen resultado de esto que haya un monitoreo del esfuerzo que se va realizando, que bien podría hacerlo la misma persona que ayudó en la calificación de la lista original.

- Es fácil deducir que este método casero sirve para mejorar… cualquier cosa que nos interese mejorar, no sólo asuntos relacionados al rugby. Cuestiones de nuestra vida cotidiana, laboral, profesional o de relación, pueden ser incluidas dentro de este programa tan sencillo.

Nada es fácil, pero todo puede lograrse. Se necesita lo de siempre: humildad, disciplina, esfuerzo. ¿Les suena conocido?

Autor: Miguel A Hernandez
Fuente:Sanisidroclub.com.ar

ENTRENAMIENTO LANZADORES-ACADEMY FORD

En este video se muestran algunos ejercicios para entrenar a los lanzadores, es de vital importancia la eficacia de este tipo de destreza y muchas veces no lo entrenamos en la forma adecuada. Es muy importante concientizar a los jugadores que deben cumplir con este función, que la clave esta en el entrenamiento y la constancia.

Nike vestirá a Los Pumas a partir de febrero‎

Nike reemplazará a Adidas para vestir a Los Pumas, según informan diferentes medios.

La versión corrió rápidamente en las redes sociales y uno de los impulsores fue periodista especializado en marketing Claudio Destéfano.

Adidas y la Unión Argentina de Rugby llevan un vínculo de años. El actual es por 1,5 millón de dólares y vence este sábado.

La marca alemana vistió al seleccionado en casi todos los mundiales, a excepción del 2003, en el que usó Topper.

Al parecer Nike habría ofrecido el doble de dinero. No es un dato menor que Agustín Pichot, representante comercial de la UAR, está ligado a la marca norteamericana (es su sponsor y tiene una línea propia).

Hasta trascendió la fecha del estreno de la nueva pilcha: el 10 de febrero, cuando Los Pumas Seven participen del circuito mundial en Las Vegas.

2012 será un calendario histórico para Los Pumas.

Al margen de los test matches ante Francia e Italia, el 18 de agosto debutarán en el Rugby Championship (Cuatro Naciones), el exigente certamen animado por Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica.


Fuente:mundod.lavoz.com.ar

Volvemos y con muchas noticias y articulos!!!


Espero que hayan pasado una buena navidad y les dejo una foto que esta corriendo por la red y me causo mucha gracia.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Felices Fiestas!

Hola Rugbyer,

en estas fiestas le deseo paz , amor y rugby para todos. que lo disfrutes.


Felicidades.

El Rugby Élite.

nos vemos en unos días!