Por que El rugby élite
Este Blog esta hecho para todo el mundo que le guste el rugby y ademas para poder compartir, expandir nuestro deporte tan amado.
martes, 24 de abril de 2012
Shane Williams
Shane Williams se retiró en diciembre del seleccionado de Gales y ahora terminó su carrera en Ospreys (y con un try). La BBC le armó un buen documental tributo a su carrera.
Fuente:BBc
Rodrigo Roncero anunció su retiro del rugby profesional
El jugador argentino, de 35 años, primera línea del Stade Francais, Rodrigo Roncero, anunció su retiro del rugby una vez que termine la actual temporada con su club.
El pilar de 35 años venía pensando la decisión desde hace un tiempo y finalmente lo dio a conocer hoy en la conferencia de prensa previa al duelo frente al Perpignan.
De esta forma descartó una posible vuelta al rugby argentino.
Roncero lleva ocho temporadas en la entidad parisina, y seguramente tendrá un merecido reconocimiento del público en el último encuentro que el conjunto de Michael Cheika y Mario Ledesma disputará como local.
El histórico Puma disputó tres Mundiales (2003, 2007 y 2011) y jugó 48 test matches con el seleccionado argentino. Ahora tendrá que definir si estará para el Rugby Championship, en el cual Los Pumas se medirán contra Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica entre el 18 de agosto y el 6 de octubre. Ese sería el broche de oro.
Fuente: TN
jueves, 12 de abril de 2012
Entrenamiento Mental de selección Francesa.
Coaching para la selección de Francia hizo un llamamiento a los interesados sobre temas específicos, como el juego de patadas, pelea y las actitudes que están en contacto. Escriba el corazón de un trastorno mental de preparación de entrenamiento de Francia.
Aquí sobre todo se ve como se debe trabajar la mente también.
Pôle France : Entraînement mental por FFR
Fuente:FFR
Aquí sobre todo se ve como se debe trabajar la mente también.
Pôle France : Entraînement mental por FFR
Fuente:FFR
El Entrenador.
La misión de un entrenador es integrar sus objetivos con los objetivos personales del grupo. Para ello debe trabajar distintos aspectos. Hoy me centraré en la motivación.
Para motivar son varios los aspectos que el entrenador debe tener en cuenta. Por empezar distinguir que clase de motivación los lidera, la motivación externa centrada en resutados, o la motivación interna centrada en la constante superación.
Partamos que esa misma pregunta es la que también debe hacerse el entrenador. ¿Por qué entreno?, ¿Qué quiero lograr?, ¿Cómo soy? ¿Qué busco?liderar, ensenar, figurar, mandar, nadie sabe como yo,
¿Por qué hacemos cosas en la vida? Por ejemplo ¿Por qué entrenamos el deporte que nos apasiona? Para cansarnos, para transpirar, para perder tiempo, por decir solamente fui a entrenar, por cumplir, por alcanzar metas, por romper records, cumplir una obligación, por figurar, etc.
La motivación va unida a la voluntad, junto con los instintos y los impulsos nos movilizan a la acción. Implica necesidades, deseos, expectativas, un motivo por el cual ponerse en marcha hacia la obtención de un deseo.
Muchas veces los entrenadores han sido jugadores y el cambio de jerarquía y de rol los lleva a pensar desde su misma subjetividad. Si bien implica ricas experiencias de juego por las que han vivido, eso no genera un paralelismo en pensar que sus jugadores tendrán su misma motivación y amor por el deporte. Cada jugador posee una historia distinta que lo identifica en su singularidad, ni todos vienen de jugar en equipos exitosos. No se puede esperar que piensen, actúen, o tengan la misma motivación, actitud o estilo de juego del entrenador. Son cosas que a veces no se piensan, pero se le exige el equipo y se dan como sobre entendidas. No conciben como un jugador no puede aprender una técnica, o es un poco torpe, o no llega a las expectativas necesarias, etc. Pensemos que no existen las destrezas innatas, son habilidades a trabajar que implican paciencia y dedicación de su maestro. Uno no nace, se hace.
El concepto de saber motivar o activar a un equipo no siempre es bien comprendido.
La motivación está relacionada a la emoción. La motivación es la fuerza que activa y dirige el comportamiento.
La activación está relacionada a la acción. Es la cantidad de energía en más o en menos ante una acción.
En la motivación hallamos emociones evaluativas, relacionadas al resultado, como ser: decepción, tristeza, alegría, ira, o, emociones relacionadas a la superación del sí mismo: coraje, pasión, orgullo, valía, etc. las segundas son las que realmente importan y están relacionadas al crecimiento como personas, como jugadores para alcanzar un objetivo. La motivación externa está relacionada a la vergüenza, la motivación interna a la esperanza.
La activación es lo que los entrenadores y deportistas llaman, no sin razón, pérdida de concentración ya que se relaciona al aprovechamiento de la energía del cuerpo para realizar actividades. La activación está relacionada a la arenga, a exaltar al jugador. Muchos entrenadores la confunden con la motivación, pero no están motivando, están activando al equipo. Por eso creen que antes de competir se deben utilizar técnicas de vestuario como gritos, fuertes discursos para enardecer el ánimo. No negamos la importancia de esta técnica grupal antes de una competencia, pero también se le debe espacio a “esa palabra” que emociona, enaltece, que les toque esa fibra intima y los hagan pensar porque están acá, a que han venido, que vienen a buscar.
Detrás de una arenga escuchamos: “hay que darlo todo”, “a morir en la cancha”. Estas palabras solo consiguen presionar al jugador y sobre activarlo: se desconcentra, hay tendencia de lesión, mayor agresividad. Todo es rápido, torpe, quiere tomar todas las pelotas, no piensa, tacklea a todo el mundo, pierde el control y lo peor de todo gasta su energía de golpe, queda sin resto.
El decir: “vamos a salir a ganar” no sirve. Ya estamos hablando de una determinación a cumplir y cuando no se obtiene genera frustración. El “vamos a dar lo mejor de nosotros”, marca un objetivo más real donde el miedo no hace referencia a un cumplimiento.
Sabemos que el miedo paraliza, bloquea mental y físicamente. Algunas veces es tan grande esa emoción que embarga al jugador en su totalidad interfiriendo con el aprendizaje y la ejecución. El entrenador puede indagar. ¿A que le tenemos miedo? A ganar, a perder, al entrenador, a lo que dirán, al rival, al descenso, a ser sacado, etc. Cuando los jugadores se dan cuenta que el miedo no existe, que es formado solo por ellos se enfrenta el partido de manera diferente.
¿Cómo enfrenta el miedo, que herramientas utiliza? ¿Puede el entrenador hablar con los jugadores después de una derrota, posee algún refuerzo positivo para sacarlos inmediatamente de ese espíritu perdedor, puede posicionarlos en la esperanza de un futuro? El miedo y la derrota hay que afrontarlos, atravesarlos, nunca evitarlos ni posponer el problema por miedo a hablar. Si el entrenador lo puede tolerar, los jugadores también lo harán. Hay que hablar constantemente del miedo, que emociones se ocultan. Tengamos en cuenta que el miedo es la puerta abierta a las lesiones ya que el deportista no percibe las sensaciones físicas de su cuerpo.
Los jugadores que están motivadas intrínsecamente, no necesitan que otras las motiven. Cumplen con sus objetivos, aceptan las derrotas, pero como aprendizaje para volver a salir al ruedo a jugar “con todo lo que tenemos” y no desde” todo lo que nos falta” para lograr el objetivo por el que tanto se ha trabajado.
Fuente:Psicología del Deporte
Para motivar son varios los aspectos que el entrenador debe tener en cuenta. Por empezar distinguir que clase de motivación los lidera, la motivación externa centrada en resutados, o la motivación interna centrada en la constante superación.
Partamos que esa misma pregunta es la que también debe hacerse el entrenador. ¿Por qué entreno?, ¿Qué quiero lograr?, ¿Cómo soy? ¿Qué busco?liderar, ensenar, figurar, mandar, nadie sabe como yo,
¿Por qué hacemos cosas en la vida? Por ejemplo ¿Por qué entrenamos el deporte que nos apasiona? Para cansarnos, para transpirar, para perder tiempo, por decir solamente fui a entrenar, por cumplir, por alcanzar metas, por romper records, cumplir una obligación, por figurar, etc.
La motivación va unida a la voluntad, junto con los instintos y los impulsos nos movilizan a la acción. Implica necesidades, deseos, expectativas, un motivo por el cual ponerse en marcha hacia la obtención de un deseo.
Muchas veces los entrenadores han sido jugadores y el cambio de jerarquía y de rol los lleva a pensar desde su misma subjetividad. Si bien implica ricas experiencias de juego por las que han vivido, eso no genera un paralelismo en pensar que sus jugadores tendrán su misma motivación y amor por el deporte. Cada jugador posee una historia distinta que lo identifica en su singularidad, ni todos vienen de jugar en equipos exitosos. No se puede esperar que piensen, actúen, o tengan la misma motivación, actitud o estilo de juego del entrenador. Son cosas que a veces no se piensan, pero se le exige el equipo y se dan como sobre entendidas. No conciben como un jugador no puede aprender una técnica, o es un poco torpe, o no llega a las expectativas necesarias, etc. Pensemos que no existen las destrezas innatas, son habilidades a trabajar que implican paciencia y dedicación de su maestro. Uno no nace, se hace.
El concepto de saber motivar o activar a un equipo no siempre es bien comprendido.
La motivación está relacionada a la emoción. La motivación es la fuerza que activa y dirige el comportamiento.
La activación está relacionada a la acción. Es la cantidad de energía en más o en menos ante una acción.
En la motivación hallamos emociones evaluativas, relacionadas al resultado, como ser: decepción, tristeza, alegría, ira, o, emociones relacionadas a la superación del sí mismo: coraje, pasión, orgullo, valía, etc. las segundas son las que realmente importan y están relacionadas al crecimiento como personas, como jugadores para alcanzar un objetivo. La motivación externa está relacionada a la vergüenza, la motivación interna a la esperanza.
La activación es lo que los entrenadores y deportistas llaman, no sin razón, pérdida de concentración ya que se relaciona al aprovechamiento de la energía del cuerpo para realizar actividades. La activación está relacionada a la arenga, a exaltar al jugador. Muchos entrenadores la confunden con la motivación, pero no están motivando, están activando al equipo. Por eso creen que antes de competir se deben utilizar técnicas de vestuario como gritos, fuertes discursos para enardecer el ánimo. No negamos la importancia de esta técnica grupal antes de una competencia, pero también se le debe espacio a “esa palabra” que emociona, enaltece, que les toque esa fibra intima y los hagan pensar porque están acá, a que han venido, que vienen a buscar.
Detrás de una arenga escuchamos: “hay que darlo todo”, “a morir en la cancha”. Estas palabras solo consiguen presionar al jugador y sobre activarlo: se desconcentra, hay tendencia de lesión, mayor agresividad. Todo es rápido, torpe, quiere tomar todas las pelotas, no piensa, tacklea a todo el mundo, pierde el control y lo peor de todo gasta su energía de golpe, queda sin resto.
El decir: “vamos a salir a ganar” no sirve. Ya estamos hablando de una determinación a cumplir y cuando no se obtiene genera frustración. El “vamos a dar lo mejor de nosotros”, marca un objetivo más real donde el miedo no hace referencia a un cumplimiento.
Sabemos que el miedo paraliza, bloquea mental y físicamente. Algunas veces es tan grande esa emoción que embarga al jugador en su totalidad interfiriendo con el aprendizaje y la ejecución. El entrenador puede indagar. ¿A que le tenemos miedo? A ganar, a perder, al entrenador, a lo que dirán, al rival, al descenso, a ser sacado, etc. Cuando los jugadores se dan cuenta que el miedo no existe, que es formado solo por ellos se enfrenta el partido de manera diferente.
¿Cómo enfrenta el miedo, que herramientas utiliza? ¿Puede el entrenador hablar con los jugadores después de una derrota, posee algún refuerzo positivo para sacarlos inmediatamente de ese espíritu perdedor, puede posicionarlos en la esperanza de un futuro? El miedo y la derrota hay que afrontarlos, atravesarlos, nunca evitarlos ni posponer el problema por miedo a hablar. Si el entrenador lo puede tolerar, los jugadores también lo harán. Hay que hablar constantemente del miedo, que emociones se ocultan. Tengamos en cuenta que el miedo es la puerta abierta a las lesiones ya que el deportista no percibe las sensaciones físicas de su cuerpo.
Los jugadores que están motivadas intrínsecamente, no necesitan que otras las motiven. Cumplen con sus objetivos, aceptan las derrotas, pero como aprendizaje para volver a salir al ruedo a jugar “con todo lo que tenemos” y no desde” todo lo que nos falta” para lograr el objetivo por el que tanto se ha trabajado.
Fuente:Psicología del Deporte
Equipo y Cohesión
La batalla de Azincourt fue un combate entre franceses e ingleses, se ha convertido en un símbolo de la identidad del pueblo inglés, y durante siglos se ha celebrado como el triunfo del más débil frente a un ejército aparentemente insuperable. Esta batalla es usada como ejemplo cuando hablamos de equipo, liderazgo y cohesión.
En octubre de 1415, Enrique V, rey de Inglaterra, venció a la caballería francesa en la famosa batalla de Azincourt, ya dada de antemano por perdida debido a que poseía un ejército inferior en número de soldados y de armamentos. Sus hombres se encontraban en peor estado físico que los franceses, estaban agotados luego de caminar más de trescientos kilómetros debajo de la lluvia y el frío.
En esa situación aparentemente devastadora, en lugar de abandonar y retirarse del lugar, Enrique V colocó a su ejército en posición defensiva, sabiendo la realidad que les esperaba. Los ingleses eran menos, pero su rey, en vez de lamentarse, “los arengó” diciendo que ojalá fueran menos aún, porque serían menos a quienes les tocaría la gloria.
A pesar de esa dura realidad consiguió alentar a su ejército con una ejemplar estrategia. Para ello juntó a sus hombres parados hombro a hombro reconociendo la dura realidad de saber que se podía perder y morir. En lugar de quedarse en una situación defensiva parados esperando al rival, se ubicaron en el centro de la batalla defendiendo y atacando en todas las direcciones.
Enrique V se focalizó en el proceso de la lucha más que en su resultado y, a pesar de las desfavorables condiciones, el ejército de Inglaterra terminó triunfador. Igual que todo buen líder, pudo lograr que ese puñado de hombres cansados y desnutridos se pararan uno al lado del otro para luchar con todas sus fuerzas demostrando su grandeza. No importaba si ganaban o perdían, el objetivo era liderar a su ejército diciendo “intentemos hacer algo, ganemos o perdamos”. “El que no quiere ir con el corazón a la lucha, se podrá retirar con algunos escudos para el viaje. Lo que quiero es que se queden los que tengan el corazón puesto en la batalla. No quiero luchar con un hombre que tema morir”.
Para lograr su objetivo debía reconocer en cada persona el rostro de un luchador. Buscaba gente entusiasmada que se centrara en el proceso. Reconocía que cuando se peleaba solamente por obtener algún reconocimiento o algún escudo extra, la motivación era distinta. Sólo lucharía con todas sus fuerzas si tenían valores en común. Sin esa extra motivación no se lograría actuar voluntariamente con compromiso y actitud.
Los franceses poseían más de dos mil caballos galopando contra los ingleses. Si en esos momentos de situación límite, si el jefe o el entrenador no posee la capacidad de liderar y motivar a su ejército o equipo, la batalla está perdida de antemano con bajas considerables. Sus hombres pueden entrar en pánico corriendo por instinto para cualquier lado, como asimismo huyendo del campo de batalla si no poseen la voluntad de jugarse por un objetivo, por dejar “todo en la cancha”.
El entrenador como buen líder debe buscar gente entusiasmada en este proyecto que recién empieza. Un recurso muy efectivo al que recurren algunos entrenadores es inducir la ilusión grupal. Esto es, ilusionar al grupo, cohesionando al equipo con todas sus fuerzas por medio de una narrativa motivadora o utópica. En estos casos se utilizan ejemplos como el que acabamos de leer, metáforas, fabulas y mitos que seducen y convencen a los jugadores sobre los ideales que están en juego. Para eso se debe utilizar una teoría inductiva, motivadora, ya que si cada luchador se centra en la adversidad de la realidad pensada o imaginada se desvía esa energía de su meta de triunfo.
Esperemos que este ejemplo que nos brinda la historia y que se convirtió en una gran leyenda nos haga reflexionar como enfrentamos cada partido. Un gran líder como fue
Enrique V, en lugar de sentir pánico ante la situación, supo sacar fuerzas extras de cada hombre sabiendo arengar a su equipo con las palabras justas.
Podemos tener el mejor equipo y la estrategia perfecta para cada partido, pero sin la exacta motivación podemos fracasar. Enrique V les demostró que en esa batalla les esperaba la gloria, como realmente así sucedió.
Sólo podemos ser héroes si elegimos serlo. Un entrenador y un líder no pueden garantizar el resultado, el éxito, y para evitar el fracaso es necesario la motivación, la arenga y un plan estratégico proyectado en una meta en común.
Esa necesaria y sana adrenalina no debe surgir de acuerdo al nivel del adversario sino del instinto de superación de cada uno. Un equipo ganador juega de la misma manera con todos los contrincantes, porque esa energía y motivación no depende del que tengo enfrente sino de quien tengo adentro, de quien quiero ser.
Enrique V de Kenneth Branagh (1989). Discurso a las tropas antes de la batalla de Agincourt (VOS)
Fuente:Psicología del Deporte(Lic Julia Alvarez IguñaPsicología del deporte aplicado al Alto Rendimiento)
En octubre de 1415, Enrique V, rey de Inglaterra, venció a la caballería francesa en la famosa batalla de Azincourt, ya dada de antemano por perdida debido a que poseía un ejército inferior en número de soldados y de armamentos. Sus hombres se encontraban en peor estado físico que los franceses, estaban agotados luego de caminar más de trescientos kilómetros debajo de la lluvia y el frío.
En esa situación aparentemente devastadora, en lugar de abandonar y retirarse del lugar, Enrique V colocó a su ejército en posición defensiva, sabiendo la realidad que les esperaba. Los ingleses eran menos, pero su rey, en vez de lamentarse, “los arengó” diciendo que ojalá fueran menos aún, porque serían menos a quienes les tocaría la gloria.
A pesar de esa dura realidad consiguió alentar a su ejército con una ejemplar estrategia. Para ello juntó a sus hombres parados hombro a hombro reconociendo la dura realidad de saber que se podía perder y morir. En lugar de quedarse en una situación defensiva parados esperando al rival, se ubicaron en el centro de la batalla defendiendo y atacando en todas las direcciones.
Enrique V se focalizó en el proceso de la lucha más que en su resultado y, a pesar de las desfavorables condiciones, el ejército de Inglaterra terminó triunfador. Igual que todo buen líder, pudo lograr que ese puñado de hombres cansados y desnutridos se pararan uno al lado del otro para luchar con todas sus fuerzas demostrando su grandeza. No importaba si ganaban o perdían, el objetivo era liderar a su ejército diciendo “intentemos hacer algo, ganemos o perdamos”. “El que no quiere ir con el corazón a la lucha, se podrá retirar con algunos escudos para el viaje. Lo que quiero es que se queden los que tengan el corazón puesto en la batalla. No quiero luchar con un hombre que tema morir”.
Para lograr su objetivo debía reconocer en cada persona el rostro de un luchador. Buscaba gente entusiasmada que se centrara en el proceso. Reconocía que cuando se peleaba solamente por obtener algún reconocimiento o algún escudo extra, la motivación era distinta. Sólo lucharía con todas sus fuerzas si tenían valores en común. Sin esa extra motivación no se lograría actuar voluntariamente con compromiso y actitud.
Los franceses poseían más de dos mil caballos galopando contra los ingleses. Si en esos momentos de situación límite, si el jefe o el entrenador no posee la capacidad de liderar y motivar a su ejército o equipo, la batalla está perdida de antemano con bajas considerables. Sus hombres pueden entrar en pánico corriendo por instinto para cualquier lado, como asimismo huyendo del campo de batalla si no poseen la voluntad de jugarse por un objetivo, por dejar “todo en la cancha”.
El entrenador como buen líder debe buscar gente entusiasmada en este proyecto que recién empieza. Un recurso muy efectivo al que recurren algunos entrenadores es inducir la ilusión grupal. Esto es, ilusionar al grupo, cohesionando al equipo con todas sus fuerzas por medio de una narrativa motivadora o utópica. En estos casos se utilizan ejemplos como el que acabamos de leer, metáforas, fabulas y mitos que seducen y convencen a los jugadores sobre los ideales que están en juego. Para eso se debe utilizar una teoría inductiva, motivadora, ya que si cada luchador se centra en la adversidad de la realidad pensada o imaginada se desvía esa energía de su meta de triunfo.
Esperemos que este ejemplo que nos brinda la historia y que se convirtió en una gran leyenda nos haga reflexionar como enfrentamos cada partido. Un gran líder como fue
Enrique V, en lugar de sentir pánico ante la situación, supo sacar fuerzas extras de cada hombre sabiendo arengar a su equipo con las palabras justas.
Podemos tener el mejor equipo y la estrategia perfecta para cada partido, pero sin la exacta motivación podemos fracasar. Enrique V les demostró que en esa batalla les esperaba la gloria, como realmente así sucedió.
Sólo podemos ser héroes si elegimos serlo. Un entrenador y un líder no pueden garantizar el resultado, el éxito, y para evitar el fracaso es necesario la motivación, la arenga y un plan estratégico proyectado en una meta en común.
Esa necesaria y sana adrenalina no debe surgir de acuerdo al nivel del adversario sino del instinto de superación de cada uno. Un equipo ganador juega de la misma manera con todos los contrincantes, porque esa energía y motivación no depende del que tengo enfrente sino de quien tengo adentro, de quien quiero ser.
Enrique V de Kenneth Branagh (1989). Discurso a las tropas antes de la batalla de Agincourt (VOS)
Fuente:Psicología del Deporte(Lic Julia Alvarez IguñaPsicología del deporte aplicado al Alto Rendimiento)
México mantiene su apuesta por el crecimiento del rugby
Francisco Echeguren, presidente de la Federación Mexicana de Rugby destacó que la disciplina se encuentra en un paulatino ascenso y está tomando cada vez más popularidad en el país
Echeguren apuntó que la administración anterior tomó al rugby hace 12 años con 120 jugadores y cinco equipos, hoy en día se tienen 33 equipos que compiten por el campeonato nacional con cerca de 4 mil jugadores en toda la República Mexicana.
El directivo precisó que el campeonato nacional lo juegan equipos en Tulum, Cancún, Playa del Carmen, Aguascalientes, Guadalajara, Celaya, Guanajuato, Morelia, Toluca, Cuernavaca, México, Chihuahua y Monterrey.

Pese a los buenos resultados que se han dado, Francisco Echeguren señaló que entrar a un Mundial es prácticamente imposible a corto plazo porque clasifican solamente ocho equipos más y existen 84 países buscando esos lugares.
"Nuestra idea es, primero ganar la región todo lo que es norte y caribe y pelear contra los equipos de Sudamérica. Si llegamos a esa etapa, yo digo que es un buen avance y poco a poco ir peleando para que en unos años poder clasificar", expresó Echeguren.
Autor: Grupo Fórmula - México/Rugbytime
Echeguren apuntó que la administración anterior tomó al rugby hace 12 años con 120 jugadores y cinco equipos, hoy en día se tienen 33 equipos que compiten por el campeonato nacional con cerca de 4 mil jugadores en toda la República Mexicana.
El directivo precisó que el campeonato nacional lo juegan equipos en Tulum, Cancún, Playa del Carmen, Aguascalientes, Guadalajara, Celaya, Guanajuato, Morelia, Toluca, Cuernavaca, México, Chihuahua y Monterrey.

Pese a los buenos resultados que se han dado, Francisco Echeguren señaló que entrar a un Mundial es prácticamente imposible a corto plazo porque clasifican solamente ocho equipos más y existen 84 países buscando esos lugares.
"Nuestra idea es, primero ganar la región todo lo que es norte y caribe y pelear contra los equipos de Sudamérica. Si llegamos a esa etapa, yo digo que es un buen avance y poco a poco ir peleando para que en unos años poder clasificar", expresó Echeguren.
Autor: Grupo Fórmula - México/Rugbytime
El rugby como herramienta de educación e inserción
Se realizó el “II Seminario Internacional e Interdisciplinario sobre el rugby como herramienta de prevención del delito e inserción social de personas privadas de la libertad”
La iniciativa contó con el apoyo del Juez de la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial Mar del Plata, Esteban Viñas y fue auspiciado por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Este seminario se desarrolló en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el jueves 29 y viernes 30 de marzo del corriente año.
Desde un trabajo interdisciplinario y desde distintas miradas, se obtuvieron aportes que giraron sobe un hilo conductor acerca del deporte y su función educadora como principal herramienta de reinserción social. Desde la Psicología del Deporte la exposición giró acerca de los valores del deporte, el rugby en especial, como elemento de resiliencia. Recordemos que la resiliencia es la capacidad para resistir y afrontar situaciones que nos causan sufrimiento, donde la condición fundamental para su emergencia es el encuentro con algún otro que nos acepte en forma incondicional. Este factor sería el cimiento para la construcción de la autoestima y la autoconfianza, y la capacidad de afrontamiento de situaciones de presión.
La finalidad de este proyecto es incorporar y transmitir los valores que este deporte posee como ser: esfuerzo, amistad, respeto, solidaridad, tolerancia, persistencia en objetivos, etc. El fenómeno del rugby en las cárceles argentinas comenzó en el año 2008 en el Servicio Penitenciario Bonaerense y en la Unidad 9 La Plata. En ese penal se formó el primer equipo integrado por privados de libertad en el marco del programa Fénix.

El viernes 30 de marzo y luego del cierre del Seminario, se realizó un Seven Intercarcelario en la Unidad Penal XV de Batan conformado por diez equipos. Este estuvo compuesto por presos bonaerenses de distintas Unidades de detención: “Fénix” de la Unidad 9 La Plata, “Los Espartanos” de la Unidad 48 de San Martin, “Oktubre” de la Unidad 15 de Batan. También se encontraban equipos de sedes de detención de Bahía Blanca, Campana, Lomas de Zamora, San Martín.
Ante la atenta mirada de cerca de un centenar de guardias se jugaron nueve partidos de dos tiempos de siete minutos, bajo el arbitraje de hombres de la URBA. Profesores de educación física, ex jugadores y jugadores en actividad y la colaboración de ONGs, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) y de la Unión Argentina de Rugby (UAR), entre otras entidades, hicieron posible este fenómeno deportivo, en el que en la actualidad practican en forma periódica cerca de 250 reclusos. Cabe destacar la disciplina observada en los partidos, donde prevaleció el juego y la diversión por sobre la agresión como asimismo el respeto al referee y a los compañeros en general.
Al finalizar del encuentro los saludos, los abrazos, el respeto al perdedor, el orden y la disciplina, aplausos y agradecimiento a los entrenadores llamaron la atención. Los encuentros terminaron con la entrega de premios y obsequios a los participantes y al mejor jugador de cada Unidad. El equipo ganador “Oktubre” de la Unidad 15 de Batan realizó la clásica vuelta a la cancha con su copa en lo alto entonando canticos de alegría y orgullo ante lo obtenido. Luego el evento culminó con el clásico tercer tiempo entre los internos, los familiares e invitados para luego volver a sus respectivas Unidades de detención.
Fue muy ejemplificador, esta acción de poder disfrutar ese momento a pleno, más allá de saber que todo terminaría. La esperanza de esta pequeña libertad entre rejas es lo que los lleva adelante con este proyecto entendiendo que todo depende de ellos. Saben que todavía hay mucho que aprender e incorporar como una nueva modalidad de vida y la fe en un cambio los sostiene. Han aprendido que nada es fácil, que muchas veces se enfrentaran a situaciones injustas, pero que puede haber otra oportunidad, que de ellos depende, que no todo tiene que volver a repetirse, y relacionarse con la violencia. Simplemente tienen que ser capaces de verla o re-crearla en un ambiente de respeto, educación, escucha atenta, compañerismo, solidaridad, normas y limites.
Fuente:Rugby Time
Autora:Lic. Julia Alvarez Iguña(Psicología aplicada al Alto Rendimiento)
La iniciativa contó con el apoyo del Juez de la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial Mar del Plata, Esteban Viñas y fue auspiciado por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Este seminario se desarrolló en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el jueves 29 y viernes 30 de marzo del corriente año.
Desde un trabajo interdisciplinario y desde distintas miradas, se obtuvieron aportes que giraron sobe un hilo conductor acerca del deporte y su función educadora como principal herramienta de reinserción social. Desde la Psicología del Deporte la exposición giró acerca de los valores del deporte, el rugby en especial, como elemento de resiliencia. Recordemos que la resiliencia es la capacidad para resistir y afrontar situaciones que nos causan sufrimiento, donde la condición fundamental para su emergencia es el encuentro con algún otro que nos acepte en forma incondicional. Este factor sería el cimiento para la construcción de la autoestima y la autoconfianza, y la capacidad de afrontamiento de situaciones de presión.
La finalidad de este proyecto es incorporar y transmitir los valores que este deporte posee como ser: esfuerzo, amistad, respeto, solidaridad, tolerancia, persistencia en objetivos, etc. El fenómeno del rugby en las cárceles argentinas comenzó en el año 2008 en el Servicio Penitenciario Bonaerense y en la Unidad 9 La Plata. En ese penal se formó el primer equipo integrado por privados de libertad en el marco del programa Fénix.

El viernes 30 de marzo y luego del cierre del Seminario, se realizó un Seven Intercarcelario en la Unidad Penal XV de Batan conformado por diez equipos. Este estuvo compuesto por presos bonaerenses de distintas Unidades de detención: “Fénix” de la Unidad 9 La Plata, “Los Espartanos” de la Unidad 48 de San Martin, “Oktubre” de la Unidad 15 de Batan. También se encontraban equipos de sedes de detención de Bahía Blanca, Campana, Lomas de Zamora, San Martín.
Ante la atenta mirada de cerca de un centenar de guardias se jugaron nueve partidos de dos tiempos de siete minutos, bajo el arbitraje de hombres de la URBA. Profesores de educación física, ex jugadores y jugadores en actividad y la colaboración de ONGs, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) y de la Unión Argentina de Rugby (UAR), entre otras entidades, hicieron posible este fenómeno deportivo, en el que en la actualidad practican en forma periódica cerca de 250 reclusos. Cabe destacar la disciplina observada en los partidos, donde prevaleció el juego y la diversión por sobre la agresión como asimismo el respeto al referee y a los compañeros en general.
Al finalizar del encuentro los saludos, los abrazos, el respeto al perdedor, el orden y la disciplina, aplausos y agradecimiento a los entrenadores llamaron la atención. Los encuentros terminaron con la entrega de premios y obsequios a los participantes y al mejor jugador de cada Unidad. El equipo ganador “Oktubre” de la Unidad 15 de Batan realizó la clásica vuelta a la cancha con su copa en lo alto entonando canticos de alegría y orgullo ante lo obtenido. Luego el evento culminó con el clásico tercer tiempo entre los internos, los familiares e invitados para luego volver a sus respectivas Unidades de detención.
Fue muy ejemplificador, esta acción de poder disfrutar ese momento a pleno, más allá de saber que todo terminaría. La esperanza de esta pequeña libertad entre rejas es lo que los lleva adelante con este proyecto entendiendo que todo depende de ellos. Saben que todavía hay mucho que aprender e incorporar como una nueva modalidad de vida y la fe en un cambio los sostiene. Han aprendido que nada es fácil, que muchas veces se enfrentaran a situaciones injustas, pero que puede haber otra oportunidad, que de ellos depende, que no todo tiene que volver a repetirse, y relacionarse con la violencia. Simplemente tienen que ser capaces de verla o re-crearla en un ambiente de respeto, educación, escucha atenta, compañerismo, solidaridad, normas y limites.
Fuente:Rugby Time
Autora:Lic. Julia Alvarez Iguña(Psicología aplicada al Alto Rendimiento)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
