Por que El rugby élite

Este Blog esta hecho para todo el mundo que le guste el rugby y ademas para poder compartir, expandir nuestro deporte tan amado.

viernes, 18 de enero de 2008

Las tres p del Rugby

POSICION, POSESION Y PASE
LA PRIMERA "P" ES POSICION
La primera aproximación al buen entendimiento y práctica del rugby sin duda es saber dónde se está parado. Para familiarizarnos con la primer "P" es fundamental el manejo individual del balón; ¡conocerlo!. Esto nos permite una mayor maniobrabilidad en nuestro actuar; certeza en los pases (velocidad, dirección) evitando así las imprecisiones o los famosos muertos, conocer los rebotes, cuándo son desfavorables, que no descoloquen y, cuando son favorables, aprovecharlos al máximo. Otro factor clave es conocer cabalmente el puesto que se ocupa, cuál es su función, qué características físicas se deben desarrollar y cuál es la responsabilidad que debo tomar.
RECUERDA: Es conveniente practicar en todo momento los movimientos y las características asociadas a tu puesto. Esto desarrolla confianza y proporciona certeza en el juego. Estos aspectos individuales específicos del número que lleva cada jugador en su espalda son importantes e indispensables en la conquista y en la conservación del balón y deben complementarse en el juego colectivo, adaptándose a los roles que exige el movimiento general del juego.
No menos certero en la búsqueda de nuestro objetivo, es condimentar nuestras acciones con una cuota de seriedad, la cual da paso a un estado de concentración que nos proporciona rapidez en la comprensión del juego y en la toma de dimensiones (visión de cancha), permitiendo saber con certeza dónde se encuentra y cuál es el curso que tomará el balón en los próximos segundos, alertándonos para una reubicación en defensa o evidenciándonos la oportunidad potencialmente preferente para generar un juego ofensivo.
RECUERDA: Una buena ubicación en la cancha disminuye el riesgo de un contraataque numéricamente mayor.
Conocer el puesto, la acción colectiva que requiere el equipo y participar en ello va asociado a un estado físico de reacción y potencia efectiva el cual sumirá al jugador a una dimensión polivalente. ¡Esencial en el rugby moderno!
RECUERDA: El rugby total es aquel que es jugado en todos los sectores del campo, en una lucha colectiva y de hombre a hombre, unos utilizando la pelota y otros trabajando para recuperarla. LA SEGUNDA "P" ES POSESION
Es necesario tener la pelota para marcar tries. Ganarla en los scrums, rucks, line-outs, mauls, obtenerla de los malos kicks y por supuesto del mal juego (errores) del equipo oponente. Cuando la posesión ha sido ganada, mantenerla es fundamental. ¡SIEMPRE!
Algunos de los aspectos que debemos dominar para lograr esta "P" son: una correcta posición nos habilita para una buena posesión del balón, un buen pase para la posesión, una buena patada para la posesión, realizar un buen tackle para la posesión, un dribbling para la posesión, detener un dribbling, también nos permite posesión, etc. Creo importantísimo que tanto forwards como tres cuartos practiquen estos puntos tanto en forma personal como grupal.
Denegándole la pelota a la oposición, nuestro equipo puede tomar la iniciativa. Los oponentes no pueden obtener puntos sin la pelota. Pero para retener la posesión se necesitan destrezas que deben ser practicadas continuamente.
A). Los jugadores deben ser capaces de dar un pase correctamente en todo momento: no deben darse malos pases, tampoco pases precipitados ni menos, dar pases aventurados como por ejemplo por encima de la cabeza o sin mirar, particularmente entre los forwards que son los principales transgresores.
Si hay una probabilidad que la pelota vaya descarriada o que el jugador en posesión descubre que sólo puede pasarla a un apoyo en peor posición que el mismo, es preferible recibir un tackle y formar un ruck. La secuencia entonces es que los forwards formen a su alrededor rápidamente, taconeen o la levanten y luego la pasen atrás a los jugadores que se han movido para reubicarse o que se encuentran en una mejor posición.
RECUERDA: Nunca realices un pase a un jugador que se encuentre en una posición más desfavorable que la tuya.
B). Como jugadores, debemos aprender a patear con seguridad, con cualquier pie.
1º.- Debemos patear para la posesión: hacia un hueco, detrás de una línea de backs que se haya formado poco profunda, un kick cruzado hacia el centro de modo que la posesión pueda volverse a ganar y donde tengamos la seguridad de que se reanudará la continuidad del juego.
2º.- El jugador patea para seguridad hacia la línea de touch o para ganar terreno. La pelota debe ir afuera de modo que se conserven las energías del equipo. A todos se les da tiempo para ponerse en posición y una igual oportunidad de ganar la pelota nuevamente.
RECUERDA: Un mal kick regala la posesión y desgasta a nuestros jugadores, especialmente a los forwards.
C). Cuando un equipo tiene la posesión y está atacando, la habilidad de pasar o amagar con la pelota correctamente, son los dos principales fundamentos para retener la posesión.
Si mostramos una falta de práctica concentrada en estas artes, permitiremos que el juego se deteriore, con los resultados que conocemos.
RECUERDA: Es esencial que se practique el passing y el dribbling en forma individual y en equipo. El handling es un arma poderosísima para la integración del equipo y dominio del juego.
LA TERCERA "P" ES PASE
El rugby es un juego que debe ser jugado a máxima velocidad en todo momento.
La velocidad con que se mueva el balón depende del jugador individual y está en sus manos dictar el "tiempo" en que se moverá el juego.
Un jugador puede incrementar su velocidad si se entrena para volverse más rápido, en el arranque y cuando está en movimiento. Los backs en particular, deben practicar cada vez que la oportunidad se presente.
Una buena condición física es otro parámetro fundamental para un correcto desenvolvimiento en el juego, tanto individual como colectivo. Esto nos permite un mejor discernimiento, una mejor decisión y realizar de mejor forma un pase.
RECUERDA: Siempre tratemos de entrenar como si estuviéramos en un partido real.
Lo correspondiente a cada jugador es ponerse en condición física en su propio tiempo, de manera que nuestro coach en cada entrenamiento pueda seguir con su programa y no gastar tiempo en conseguir que los jugadores estemos en una buena condición.
RECUERDA: Si logramos estar 100% entrenados, seremos capaces de picar en todo momento mientras jugamos y encontraremos mucho mas fácil dar y recibir pases.
Los pases deben ser dados mientras los jugadores se están moviendo a máxima velocidad.
Los fundamentos del buen trabajo de equipo son estar en posición, ganar posesión y a través del trainning incrementar la velocidad individual. Con estos fundamentos bajo control, sumado a esa gran amistad que nos une, podremos realizar un juego de ataque con continuidad, potencia y de buena calidad.
Jorge Andrés Saavedra Ingunza (Prince of Wales Country Club, Santiago de Chile).

jueves, 17 de enero de 2008

EL ABC del RUGBY

Quién como entrenador, no le pidió a sus jugadores, que hicieran “el ABC...”. Seguramente en uno de esos días en que nada parecía salir bien, cuando todo se complicaba, invocamos, y hasta suplicamos, para que se “redujeran” las acciones a ese ABC. Gracias a Dios, a ninguno de nuestros entrenados se le ocurrió interrogarnos, de qué se trataba.

Deberíamos definirlo, no solo para prevenirnos por si algún atrevido osara inquirirnos sobre el mismo, sino porque suena como el fundamento de algo... ese algo que tanto nos apasiona.

Equipo, unidades y jugadores, constituyen la estructura. Esa estructura es la que ejecuta el ABC.

Hagamos un juego nemotécnico. Démosle al Equipo la “A”, de Actitud y Aptitud.

Condiciones básicas, que seguramente todos pretendemos. La actitud es el querer y la aptitud es el poder . Si le viene a la memoria el decir popular que reza “querer es poder”, desestímelo inmediatamente; no es aplicable a nuestro Rugby.

Convengamos que “querer” es querer... que no es poco. Quien quiere tiene una parte del camino andado.

El que QUIERE y PUEDE es CAPAZ

El que QUIERE y NO PUEDE debe CAPACITARSE

El que PUEDE y NO QUIERE debe RECAPACITAR.

La distancia entre el querer y el poder se acorta a través del trabajo. El entrenamiento templa y capacita, trabaja sobre el corazón, la cabeza y el físico.

Por que la actitud y la aptitud como condiciones de equipo ?. Simple, porque la cadena se rompe por el eslabón más débil. No es la actitud y aptitud de un equipo la resultante de sumar la de sus integrantes, ni siquiera su media. La actitud y aptitud de un equipo la marca el más débil de sus jugadores. El mejor del mundo no cambia el destino de un equipo. Un equipo con fisuras en lo actitudinal o en su capacidad es vulnerable y su suerte depende del tiempo que tarden los rivales en descubrirlo.

Démosle a las unidades o miniunidades la “B” de Base de formación y Buena pelota.

Entendemos por Base de formación, la plataforma de un scrum , de un line out, la alineación en una salida, en la formación de los backs , etc., es decir, en las estructuras que hacen al lanzamiento del juego.

Pero también incluimos las estructuras que hacen al movimiento del juego. Las plataformas de maul y ruck , el “rombo” formado por el portador y sus apoyos externo, interno y axial, la célula defensiva sobre el punto de contacto. Los generadores, penetradores y señuelos, los tres de atrás, la organización defensiva, etc.

Definimos entonces, la Base de formación, como la estructura básica, estática o dinámica, necesaria para atacar con o por la pelota. Incluye lo que comúnmente llamamos posicionamiento, reposicionamiento y roles funcionales.

Si su Base de formación es buena le resultará sencillo jugar Buenas pelotas, tanto en la obtención como en la utilización y la recuperación. La Buena pelota es aquella que logra eficacia; la que se dispone rápidamente sobre el empuje de una formación, dando más y mejores opciones; la que logra “meterse” dentro del contrario con el debido apoyo desestabilizándolo; la que mantiene “ on side ” a mas jugadores propios que contrarios, significando una clara ventaja; la que se le “roba” al contrario en una formación o en el juego general, porque le quita iniciativa y posibilidades.

Démosle a nuestros jugadores la “C” de Confianza y Concentración.

La Confianza es lo que potencia al jugador. Un jugador que confía en sus posibilidades es positivo. Claro que para generar esa confianza habrá entrenado a conciencia, trabajado en el gimnasio y llevado una vida de deportista; pero también el entrenador le habrá hecho saber que puede ( empatia ). Obviamente, los excesos son malos y esto le cabe a la confianza. El jugador confiado en su justa medida es aquel que se mantiene concentrado en el partido, siendo capaz de relajarse en los momentos de pelota muerta.

Como todo el ABC, la concentración es una variable que se entrena. El buen coaching la desarrolla.

La vista en la pelota es un buen comienzo. Generalmente la pelota es la señal de todo. Quien reconoce la señal a tiempo, se mueve primero, se anticipa, llega antes, toma la iniciativa... y eso es una ventaja enorme.

En este punto, amigo entrenador, se dará cuenta de todo lo que tiene para entrenar, en pos que su equipo haga el ABC, lo básico, lo más sencillo. Por cierto, mostrar fácil lo difícil, sencillo lo complicado, es un buen método. Ir de lo global a lo particular, es el camino. Trabajar eficazmente es la receta

Pero hay algo más. Falta Ud., que como yo, como los jugadores, los otros entrenadores, árbitros, dirigentes, somos “Gente de Rugby”.

Démosle a la Gente de Rugby la “D” de Disciplina y Determinación.

Entendemos por Disciplina aquella alegre buena voluntad que ponemos para aportar lo mejor para lo mejor. Es muy pobre pensar que disciplina es solo orden y respeto... es eso y mucho más. Es entender que si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo bien.

La disciplina como “alegre buena voluntad” está emparentada con la pertenencia. Cuando uno ha generado sentido de pertenencia está en condiciones de aportar: cuando se siente satisfacción por aportar, se genera un orgullo, un orgullo bien entendido, el orgullo de pertenecer. Una división, un club, una unión... un equipo con orgullo podrá sufrir desgracias o la peor de las derrotas, pero siempre será un equipo.

Esa disciplina es el desinterés que debemos tener o, mejor dicho, el interés que debemos tener en que el bien general esté muy por encima de cualquier circunstancia personal.

Y en esto no hay lugar para excusas. Las miopías son perjudiciales. La visión que tengamos de nuestra pertenencia es determinante, y nuestra obligación, nuestra misión, es aportar al engrandecimiento del ámbito al que pertenecemos.

El entrenador de una división a hacer grande su Club , los dirigentes del Club a hacer grande su Unión, los de la Unión a hacer grande el Rugby Nacional.

Y para ello es necesaria la Determinación. El querer ser mejor. No solo procurándonos el conocimiento necesario, sino acatando las Reglas y despojándonos de egoísmos.

Lamento, amigo entrenador, que, si nos hemos puesto de acuerdo, a esta altura de su carrera se haya desayunado que al tan mentado ABC le faltaba una letra. Pero por otro lado, coincidiremos que es importante estar prevenido para dar respuesta.

por Eliseo Pérez

La preparacion mental del equipo

Ahora vamos a hablar de técnicas de preparación mental para el grupo y también de técnica de preparación mental para los aspectos individuales.
Algunos principios que corresponden fundamentalmente a la practica de nuestro deporte. Salir con un grupo, en principio, es dejar la iniciativa a este grupo y no a una persona en particular. Salir con un grupo es dejar la iniciativa al grupo.
Los comportamientos del grupo pueden no ser convencionales, pero cualquier cosa que ocurra se debe hacer con el grupo. Las buenas cosas y las malas cosas.
Lo colectivo permite la cohesión. Lo colectivo supera el entendimiento. Lo colectivo sale de todo lo que parece normal. Para lo colectivo se necesita también un líder, pero este líder es únicamente un canal para él y para los otros. Veamos estos puntos:
Todo el mundo será más eficaz si la adversidad es grande. Si la adversidad es débil, el grupo no será eficaz. Eso induce la energía del grupo y la alegría del grupo. Un grupo debe ser enérgico y alegre. Es en el combate que vamos a encontrar nuestra fuerza. Los contrastes hacen la dinámica y los contrastes también hacen la estrategia del encuentro.
Yo tomo un ejemplo de Francia contra All Blacks, siete u ocho minutos antes de finalizar el partido, los All Blacks tenían 25 puntos y Francia tenía 21 puntos. El entrenador francés era Pierre Berbizier. Teniendo en cuenta que Francia tenía menos posibilidades de marcar tries que Nueva Zelanda, la táctica de Berbizier consistió en avanzar, ganar espacio y esperar que los All Blacks cometieran faltas para marcar mediante penales.
Sin embargo eso no fue lo que ocurrió. El Capitán era Phillipe Saint André, y éste le dijo a todos los jugadores que jugarían todas las pelotas y comenzó con la recuperación de una pelota a cinco metros del ingoal de los franceses y terminó con un try de Saudurni (...) luego de que once jugadores tocaran el balón, incluido Abvenati Benazí que hizo un pase cruzado. Eso es un ejemplo de un comportamiento mental de un equipo y todo el equipo aceptó a jugar de esa forma para ganar ese partido, aún en contra de lo dispuesto por el entrenador. Había un comportamiento especial del equipo y todos se sentían capaces de llevarlo a cabo.
Es decir, en conclusión, que preparar mentalmente a un equipo es dar a este equipo un objetivo y que este objetivo es GANAR, no negociar cualquier resultado.
Algunas técnicas de preparación mental del equipo
1º.- Concentración sobre la tarea del rival.
2º.- Centrar la actividad mental del equipo sobre las relaciones. Los otros son enemigos pero son también amigos. Juegan como nosotros al rugby. Vamos a concentrarnos sobre la performance de los otros. Vamos a alentarnos. Si nosotros estamos bien, vamos a ganar. La tenacidad de todos va a permitir el éxito. No hay pequeñas victorias. Hay una gran victoria donde podemos obtener mucho placer. Somos únicamente ganadores.
Se pueden comparar las dos metodologías de preparar el grupo. Una manera sobre la tarea, otra manera sobre las relaciones. También podemos mezclar los dos.
Ahora en el plano individual. Tenemos una ley que diga qué debo hacer durante los ochenta próximos minutos de juego.
¿Qué debo hacer?
¿Con quién?
¿Contra quién?
¿Cuáles son mis ayudas?. La primera de todas soy yo mismo. La segunda ayuda son mis compañeros. La tercera ayuda son las circunstancias del juego. Otra ayuda que puedo lograr es todo lo que está alrededor mío, mi familia, mis amigos mis simpatizantes. Y también no debo dejar de lado a la BUENA SUERTE.
Ahora cuáles son mis enemigos. El primer enemigo soy yo. Yo soy mi primer amigo pero yo soy mi primer enemigo. Otros enemigos son los adversarios, las circunstancias, todo lo que rodea al encuentro (familia de los rivales, sus simpatizantes, etc.) y también la MALA SUERTE, en una misma proporción que la buena suerte.
Durante el partido, tenemos que saber cómo se distribuye la responsabilidad de este evento (80 minutos de partido). Una parte se le asigna a quienes hacen posible este partido, el club, los dirigentes, los trabajadores. Para ellos la ponderación está en el orden del 10 %, incluido los jugadores. Ahora el grupo que prepara al equipo: de entrenadores, médico, preparador físico fisioterapeuta, utilero, etc., que se mueven alrededor del equipo; su ponderación es del 20 %. Otro grupo es el equipo, los 22 jugadores que se pueden hacer la disección en tres planos: el capitán, los 15 que van a entrar y los 7 suplentes. Ellos tienen una ponderación del 30 %. El último colectivo a considerar es el de los 15 jugadores que van a ingresar a la cancha. Ellos llevan un peso del 40 %. Es decir que hay un orden para preparar el plano mental de las personas considerando estos porcentajes.
La preparación mental individual
¿Qué es lo que yo se hacer? (durante el partido). Me conozco y debo saber exactamente cuáles son mis capacidades para hacer las prestaciones al 100 por 100. Siempre teniendo en cuenta la noción de colectivo; mis ayudas: yo mismo y mis compañeros. Mis enemigos, yo y mis rivales.
Todo esto hay que prepararlo con mucha aplicación. Es decir, hay cosas que si se hacer y otras que no se hacer. Debo tratar de hacer lo que no se hacer de la mejor manera posible. Dentro de un grupo la dispersión puede ser importante, por eso mi concentración debe ser muy grande. Si deseo concentrarme para hacer una gran performance debo buscar de estar mentalmente aislado (no necesariamente físicamente aislado), para ello debo tener una gran determinación.
Elección de las soluciones
Conocer y dominar los principios para ejecutar la acción. Por ejemplo, puedo tener una gran fortaleza mental pero si no se jugar al rugby, esa fortaleza mental será nada. Por eso debo conocer y dominar los principios de ejecución de mi rol como jugador en un puesto determinado y también como jugador polivalente.
Cuáles son mis referencias. Mis referencias son de dos tipos. Hay referencia espaciales y referencias temporales. Esas referencias me van a dar el inicio de las operaciones que debo ejecutar. Todo eso en términos muy sencillos se llama el dominio de sí mismo.
La relación entre la mente y el cuerpo es permanente y para conducir las acciones mentalmente debemos conocer lo que pasa en el plano de la motricidad y de los esfuerzos físicos. Hay dos elementos muy importantes, el primero de ellos es conocer los costos de las operaciones para poder evaluar ese costo. Y cuando hay una pérdida en esos costos debo inmediatamente iniciar una restauración de la energía para estar nuevamente en el plano de acción. Yo estoy permanentemente gastando física y mentalmente algunas cantidades (de energía) y hay algunos momentos en los que puedo recuperar lo que he gastado antes.
El fenómeno de la concentración pivotea sobre tres puntos. El primer punto es el autocontrol y que tiene que ver con el control de los impulsos para optimizar los efectos del estrés.
Respecto al estrés les diré que todos los jugadores tienen un poco de estrés antes, durante y después del partido. Lo importante es que el estrés durante el partido no debe influir negativamente sobre mi performance. Cuando hay una situación de estrés debo estar preparado porque antes ya estaba advertido de ella y debo ser capaz de dar una efectiva respuesta antiestrés.
Durante un partido de rugby se puede ver que algunos jóvenes corren siempre detrás de la pelota mientras que otros toman un comportamiento que llamo "satélite" que están esperando la pelota, esperando el pase de un compañero o esperando nada... tienen una forma de miedo. Eso también ocurre en el alto nivel. Tener miedo del rival, tener miedo del resultado, tener miedo de las consecuencias de una derrota.
Durante el partido se observan momentos de vigilia mental. Durante esos momentos de vigilia mental debemos recuperar esa fortaleza mental para nuevamente comenzar una acción.
La especificidad de nuestro deporte deberá ser que debemos reconocer aquellos momentos en que estamos bajando la vigilia durante el partido. No es lineal. Hay momentos fuertes y momentos débiles y durante los momentos débiles es que debemos ser suficientemente fuertes para reiniciar la fortaleza mental.
Motivación
En el plano de la motivación, le podemos preguntar a los chicos de un equipo juvenil ¿Por qué juegas al rugby?. Vamos a ver cuáles son las respuestas. Si, por ejemplo, un jugador continúa en la práctica de este deporte, es que reconoce en su práctica algunos valores deportivos, morales que son muy específicas de la práctica. Y debemos construir al jugador sobre esos valores deportivos y morales. Y para los jugadores más desarrollados debe actuar sobre su desarrollo pero siempre en el plano colectivo y considerando cuáles son los efectos de su performance sobre el equipo.

Filosofia del rugby

1- Un medio para educar 2- Un medio para relacionar 3- Un medio para divertir
Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica, y el rugby lo hace, porque las características propias del juego - que son principalmente de adversidad - enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la adversidad.
No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el rugby justamente da la oportunidad de vencer el temor. Por que educa el rugby?
Primero por lo que acabo de decir, segundo porque en el se hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir mas placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse aun a riesgo de su propio físico - por el interés máximo que existe en la cancha que es el equipo.
¿Por que educa el rugby?... Porque fue el primer y casi único deporte que descubrió una verdad muy importante que dice que al Rugby (como sería cualquier otro deporte), no se puede jugar sin adversarios. Uno puede concebir el rugby sin Unión, sin dirigentes, sin entrenadores, sin periodismo, sin público y aún sin referee. En cambio, no se puede concebir el juego de rugby sin adversarios... y surge entonces como consecuencia natural de esa verdad la tradicional reunión de los equipos luego del partido que en la Argentina se llama felizmente Tercer Tiempo y es la manera de agradecerse unos a otros la oportunidad que tuvieron de disfrutar del juego dentro de la cancha. El rugby educa porque en un mundo materialista, muy difícil es desenvolverse sin tener que caer en ventajitas personales, permanentemente le está marcando al jugador que por más bueno y brillante que sea, no podrá hacer nada sin la ayuda de su equipo y le enseña, además, que en el rugby que queremos y debemos defender, vale más el hombre que el jugador.
El rugby no fomenta ni fomentó nunca jugadores que pateen bien, que pasen bien o que formen bien un scrum, sino que fomentó siempre hombres de bien que trabajen, estudien y que, como complemento de su actividad principal, traten de patear bien, traten de pasar bien y traten de entrar bien a un scrum volante. El rugby siempre se enorgulleció de tener grandes hombres y siempre destacó, junto a la condición natural del jugador de hacer las cosas bien dentro de una cancha, la actividad privada de ese jugador. Puso de ejemplo a grandes jugadores que se han destacado en la cancha y que también han producido cosas realmente importantes para su país, la sociedad, la familia, etc.
El rugby nunca quiso ser la meta final del que lo jugaba sino el medio mediante el cual el hombre, al mismo tiempo que mejoraba su físico y su mente, mejoraba espiritualmente.
El rugby vive una de sus más grandes batallas, que es la del propio juego con sus principios y tradiciones contra la presión del medio ambiente exterior a través de gente que trata de sacar ventajas comerciales de este juego; y de esta batalla, el rugby emerge como verdadero deporte amateur, emerge triunfante gracias a gente que durante muchas generaciones ha inyectado el principio de que el rugby es un medio y no un fin.
También decimos que el Rugby es un medio para relacionar y, justamente, el hecho de que no se pueda jugar al Rugby sin adversarios y que con ese adversario hay un pacto de caballeros de jugar lo más duro posible dentro de la cancha, puesto que cuanto más duro el juego mejor juego es, establece entre quienes deciden vivir esta vida apasionante del Rugby amateur una relación que no se borra fácilmente.
El rugbier se jacta que son muchísimas más las amistades y las relaciones, que los enconos que pueda provocar.
El jugador de rugby que encuentra en un adversario ocasional a un hombre duro y honesto en la cancha, luego del partido valora en ese oponente a un amigo para toda la vida y viceversa. El rugby fomenta las relaciones, amistades y uniones más fuertes. Y si no, piensen en la cantidad de gente que han conocido y que no han ido al colegio con ustedes, ni pertenecen al mismo tipo de trabajo, ni la ven tan seguido como a otros y que, sin embargo, encuentran con ellos una afinidad muy difícil de definir y que viene dada porque el otro es un rugbier como ustedes, indudablemente, un medio para relacionar, un medio para vincular gentes, pueblos y sociedades aparentemente muy distintos pero cuando encuentran el punto común que se llama juego de rugby todas esas diferencias se allanan con muchísima facilidad.
El juego de rugby es para relacionar y debemos tener presenté eso para ver al oponente justamente como un adversario y no como un enemigo. Ello no quiere decir que no fomentemos el rugby bien enseñado, que es el tratamiento muy duro y leal del oponente o del adversario en la cancha, pero también demos el ejemplo de que hemos podido disfrutar de ese partido y de esa tarde de rugby o de esa gira gracias a esos adversarios y extendamos nuestra relación más allá de la del juego mismo, a la vida de cada uno de nosotros.
Pero una de las cosas más grandes que tiene el rugby es que tiene tradición que se respetan las jerarquías y los cargos, los capitanes y los dirigentes de años y las personas con galones. El rugby, detrás de todo eso, se toma con cierta -diríamos- diversión, con cierta ligereza, sin ceño fruncido, sin solemnidad militar. En el rugby aun en los estratos más altos, siempre hay lugar para la broma, para la diversión, porque fundamentalmente, dentro y fuera de la cancha el rugby es para divertirse.
Entonces el rugby es un equilibrio perfecto y así un hombre que entra de lleno en la vida del rugby amateur se educa, mejora como individuo, se relaciona y conoce gente de distintas partes, da y recibe de otro, y al mismo tiempo, haciendo estas dos cosas muy importantes se divierte. Es un hombre que disfruta porque el rugby es juego y debe seguir siendo juego y no trabajo.
De nada vale un coach o un jugador o un dirigente que conozca mucho de técnicas, tácticas o de organización, si no está imbuido de los principios básicos que han hecho de este noble juego amateur, una base para una manera de vivir que debemos mantener para nuestros hijos.
Escrito por Carlos "Veco" Villegas.